La sopa del pastel

la escritora

Solía ser una escritora, una muy mala pero escritora.

Escribía por la mañana, por la tarde y por la noche. Me sumergía en historias que solo en mi imaginación existían, ahí la vida era más bonita, más brillante, dentro de mi soledad ahí vivía en un mundo donde las calles no son tan peligrosas, y también tenían árboles, dónde puedes salir a caminar y escuchar el susurro del viento al atardecer, dónde todo se ve color sepia cálido y el amor existía por todos lados.

Era un mundo bonito tan grande que se extendió en página y páginas de múltiples libretads. No existían los vídeos cortas, ni los largos, ni el celular con internet, solo las películas bien hechas con sus cuadros cuidados y sus imágenes bonitas. Películas que compartia con mi hermana, con mis amigas con la gente que estuviera al rededor. (más silencio mental, Más historias).

Era una escritora y no lo sabía. Me decían que no podía, nadie me quería leer, tenía que resignarme a tener un trabajo normal y aquí estoy 15 años después sin mi trabajo normal, con un montón de sueños, pero también ahora ya no sé escribir como antes, porque era escritora pero me dijeron tanto que no, que me la creí y aquí sigo batiendo la cabeza a ver si algún día salen las palabras que formarán una historia esa que me hacía vivir feliz.